La cotización del crudo experimentó un nuevo salto este jueves, impulsada por la escalada bélica en el Golfo Pérsico. La interrupción de suministros clave mantiene en vilo a los mercados energéticos globales.
El mercado internacional de hidrocarburos atraviesa una jornada de extrema volatilidad. Tras una serie de ofensivas militares que afectaron infraestructuras críticas en la región de Medio Oriente, el precio del barril Brent —referencia para el mercado argentino— superó la barrera de los u$s110, alcanzando niveles que no se registraban desde el inicio del conflicto.
Analistas de Wall Street advierten que la persistencia de las hostilidades y la amenaza sobre las rutas marítimas del Estrecho de Ormuz podrían empujar el precio aún más al alza. Esta situación genera una doble lectura para países productores como Argentina: mientras encarece la importación de combustibles, mejora sustancialmente los ingresos por exportaciones de crudo de Vaca Muerta.
Impacto en el suministro y respuesta de la OPEP+
La preocupación central de las refinerías globales radica en la seguridad del abastecimiento. Los recientes ataques han puesto en riesgo la salida de aproximadamente el 20% del flujo mundial de petróleo. Ante este escenario, los países integrantes de la OPEP+ mantienen una postura de cautela, sin anunciar por el momento incrementos extraordinarios en la producción para compensar el faltante.
En este contexto, las miradas se posan sobre los productores no convencionales. El shale oil de Estados Unidos y la cuenca neuquina en Argentina aparecen como alternativas estratégicas para cubrir los vacíos de oferta que deja la inestabilidad en el Golfo.
La reacción de las bolsas y proyecciones
Las principales petroleras del mundo vieron subir sus acciones en las bolsas de Nueva York y Londres, siguiendo la tendencia del commoditie. Sin embargo, el impacto en la economía real preocupa a los gobiernos occidentales por la posible presión inflacionaria que conlleva un combustible caro. Para la administración de Javier Milei, este valor del barril representa una oportunidad de captar divisas, aunque impone un desafío en la política de precios internos de las naftas.






