Con el propósito de fijar una postura aperturista en el debate global sobre el avance tecnológico, el mandatario argentino relativizó las advertencias de los sectores intelectuales respecto al desarrollo de los sistemas informáticos avanzados. En un cruce de visiones con el reconocido historiador y filósofo, Milei responde a Harari sobre dar personería jurídica a los agentes de IA: “no significa lanzar el día del juicio final de Terminator”. El cruce se dio en el contexto de las propuestas para dotar de un marco legal autónomo a los algoritmos que gestionan activos financieros y toman decisiones comerciales independientes, una medida que el presidente defiende para desregular los mercados.
Frente a los temores de Harari sobre los riesgos existenciales y la pérdida de control humano frente a entidades autónomas, la administración local sostiene que la legislación debe acompañar la evolución tecnológica en lugar de imponer restricciones que frenen la innovación. Desde el plano económico, el oficialismo argumenta que otorgar un estatus jurídico a estos sistemas facilitará la radicación de inversiones de Silicon Valley en el país, convirtiendo a la región en un polo tecnológico. De este modo, el Ejecutivo desestima las visiones distópicas de la ciencia ficción, asegurando que la tecnología operará siempre bajo incentivos de eficiencia dentro del sistema capitalista.






