Qatar detuvo por completo la producción de gas natural licuado (GNL) luego de una ofensiva con drones atribuida a Irán, lo que provocó un fuerte impacto en los mercados internacionales y disparó el precio del gas en Europa un 39% en los contratos a futuro.
La estatal QatarEnergy informó este lunes que suspendió todas sus operaciones vinculadas al GNL y productos derivados tras los ataques contra sus dos principales polos industriales: Ras Laffan y Mesaieed. A través de un comunicado, la compañía precisó que la paralización alcanza tanto a la producción como al procesamiento en ambas ciudades energéticas. Por su parte, el Ministerio de Defensa qatarí aseguró que no se registraron víctimas hasta el momento.
De acuerdo con fuentes oficiales, los ataques se ejecutaron mediante drones que impactaron objetivos estratégicos en distintos puntos del país. Uno de los proyectiles alcanzó una instalación clave en Ras Laffan, ubicada a unos 80 kilómetros al norte de Doha. En tanto, en Mesaieed —a 40 kilómetros al sur de la capital— resultó dañado un tanque de agua perteneciente a una central eléctrica fundamental para el complejo gasífero.
La interrupción de la actividad en uno de los mayores exportadores globales de GNL encendió alarmas en el mercado energético internacional. Qatar comparte con Irán el mayor yacimiento de gas del planeta y concentra alrededor del 10% de las reservas probadas a nivel mundial. Además, en los últimos años cerró contratos de suministro de largo plazo con compañías como Shell, TotalEnergies, Eni y Sinopec, acuerdos que ahora enfrentan un escenario de incertidumbre.
Tras conocerse la noticia, los mercados reaccionaron con rapidez: el valor del gas en Europa registró un salto del 39%, reflejando la preocupación por posibles interrupciones en el abastecimiento global.





